CAPÍTULO 47. El negocio perfecto
CAPÍTULO 47. El negocio perfecto
La sala de juntas está impecable. Ordenada, brillante, con una jarra de café en el centro de la mesa y tazas alineadas perfectamente a su alrededor. No es que me importe demasiado la presentación, pero Devon es un perfeccionista obsesivo cuando se trata de reuniones importantes. Y esta lo es, así que por un momento le quiero dar el gusto.
Me cruzo de brazos y echo un vistazo al reloj. 9:58 a. m. Puntualidad británica, como siempre, porque después de todo las apa