CAPÍTULO 46. Ángeles
CAPÍTULO 46. Ángeles
Salgo de la que fue mi casa durante tantos años, y mi mente se desconecta como si me hubieran golpeado con un mazo. La cabeza me da vueltas, mi estómago está revuelto y ni siquiera me doy cuenta de que camino sin rumbo, solo moviéndome, porque el tiempo parece haberse detenido, y lo único que quiero es escapar de esta realidad.
Pasa una hora, dos, hasta que el cansancio me gana y finalmente tomo un taxi que me lleva directo al departamento de Verónica, aunque sé que es el ú