CAPÍTULO 129. Un virus solidario.
CAPÍTULO 129. Un virus solidario.
Despedirme de Viggo nunca ha sido fácil, y menos cuando tiene esa cara de cachorro enfermo por más que trate de disimularla. Pero la verdad es que no puedo ir a hacer los trámites con él si quiero que esto sea una sorpresa.
—En serio, no es necesario que me mires así —le digo, ajustando mi bolso en el hombro después de dejarlo acomodado en su oficina porque por supuesto que el macho alfa lomo plateado insistió en ir a trabajar—. Solo voy a mi oficina y después