CAPÍTULO 121. El veneno de una mujer sumisa.
CAPÍTULO 121. El veneno de una mujer sumisa.
Despierto en el hospital, lo sé porque el olor a desinfectante me golpea de inmediato. Todo es blanco, frío y estéril, y mi mente aún está nublada por los medicamentos. La luz del día entra por la ventana, pero apenas puedo apreciarlo, porque mi mente está en un recuerdo, o quizás tres… en tres pesadillas que me llenan los ojos de lágrimas en un segundo.
—No, no no… —murmuro desesperada y siento el apretón en mi mano que me hace enfocarme en la figur