CAPÍTULO 115. Donde todo termina
CAPÍTULO 115. Donde todo termina
Mi estómago se revuelve y mis dientes se aprietan sin que pueda evitarlo. De sobra sé que esto era lo que quería, pero nunca esperé que fuera tan literal. Y por otra parte la sensación de que hay algo más, algo que no sé, no se me quita. Llamémoslo instinto, lo cierto es que ya no me trago cuentos ni dramas de nadie, mucho menos los suyos.
—Seis horas es demasiado tiempo amenazando con saltar —murmuro—. Por una parte me alegra que no tuviera ni idea de que no es