CAPÍTULO 114. La pregunta del millón
CAPÍTULO 114. La pregunta del millón
—Por favor… —Es lo único que sale de mis labios antes de que asalte mi boca y sus dedos se muevan dentro de mí con una rapidez desesperante.
—Vas a tener que suplicar mejor, nena, mucho mejor —me gruñe y un segundo después lo tengo entre mis piernas.
La humedad de mi sexo envuelve su miembro en un instante y antes de que pueda decirle que estamos completamente expuestos, siento ese empujón que lo envía dentro de mí con un jadeo de placer.
—Maldito exhibicion