Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mesa de roble macizo había sido despejada de todo excepto del mapa arquitectónico que se extendía como una herida abierta bajo la luz dorada del atardecer. Igor Petrov trazó con el dedo índice el perímetro de la mansión Vidal, sus ojos grises estudiando cada línea, cada ángulo, cada posible punto de entrada con la precisión de quien había convertido la guerra en un arte.
—Treinta y cinco guardias en e







