Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj de la mesita de noche marcaba las once y cuarenta y siete minutos cuando Danna finalmente se incorporó en la cama. Las horas habían transcurrido como una tortura lenta, cada minuto arrastrándose hacia el inevitable momento de la decisión. Valentina dormía a su lado, el rostro sereno contrastando con la tormenta que rugía en el interior de Danna.
Veinticuatro horas, pensó mientras observaba las sombras que la luna proyectaba sobre las paredes. Casi terminadas.
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