Mundo ficciónIniciar sesiónLa azotea de la villa era el único lugar donde las cámaras no llegaban. Demasiado expuesta. Demasiado abierta al perímetro donde quince hombres vigilaban. Pero ahora que Igor había arrancado cada lente del sistema de seguridad, tal vez era el lugar más privado que quedaba.
O tal vez la privacidad ya no existía.







