Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl tercer día amaneció con una claridad que contrastaba con la tensión acumulada en la villa. Los rayos del sol mediterráneo se filtraban a través de las persianas de madera, proyectando líneas doradas sobre el suelo de piedra pulida. Alessandro despertó temprano, como era su costumbre, pero esta vez no encontró a Chiara a su lado. La cama estaba fría en el espacio que ella debería haber ocupado.
Se incorporó







