La música envolvía la pista mientras Stephano guiaba a Danna con manos que se volvían cada vez más atrevidas. Ella intentó crear algo de distancia pero él la jalaba de vuelta, pecho contra pecho, con el muslo presionando entre sus piernas con cada giro calculado.
—Liam viene hacia acá.
Danna sentía el pánico trepando por su garganta como un animal vivo.
—Va a hacer algo estúpido.
—Que lo haga.
Stephano giró el rostro de ella hacia las cámaras estratégicamente ubicadas alrededor del salón.
—Hay p