Valentina los vio acercarse. Una sonrisa de gata satisfecha se extendió lentamente por su rostro perfectamente maquillado.
—Stephano, querido.
Su voz era musical y burlona al mismo tiempo.
—Veo que trajiste a tu nueva... adquisición.
Liam no dijo absolutamente nada. Solo miraba a Danna con una intensidad que la quemaba desde adentro hacia afuera.
—Liam, creo que ya conoces a Danna.
Stephano puso su mano en la cintura de ella, acercándola posesivamente contra su costado.
—Mi autora estrella. Y es