Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación del hotel permanecía en penumbra, apenas iluminada por la luz mortecina que se filtraba desde la calle a través de las pesadas cortinas. Valentina yacía inmóvil sobre la cama, aún vestida con el traje sastre color marfil que había llevado al juzgado aquella mañana. No era un vestido de novia, pero había cumplido la misma función: convertirla en esposa de un hombre al que apenas conocía.
Esposa de







