Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa luz del amanecer entraba oblicua por las cortinas blancas cuando Danna despertó con el llanto de Leonardo. Seis meses. Su hijo tenía seis meses y todavía despertaba cada tres horas como si el reloj interno de su cuerpo rechazara cualquier concepto de normalidad. Lo cargó del moisés junto a la cama, sintiendo el peso familiar contra su pecho, ese peso que había aumentado gramo a gramo durante las últimas semanas hasta alcanzar los cinco kilos







