Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa puerta del sótano se cerró con un chasquido seco que resonó en las paredes de concreto. Igor descendió los escalones de dos en dos, la urgencia en sus movimientos contrastando con la calma metódica que habitualmente lo caracterizaba. El espacio que alguna vez fuera un gimnasio improvisado ahora funcionaba como centro de operaciones: tres monitores dispuestos sobre una mesa plegable, cables serpenteando por el suelo, el zumbido constante de los servidores







