Mónica
Despertar fue como volver a la vida después de un sueño interminable. Al abrir los ojos, sentí que mi cuerpo pesaba toneladas, pero ahí estaba él, Jhoss, sentado junto a mi cama, con lágrimas brillando en sus ojos. Su mirada lo decía todo: alivio, amor, desesperación por no perderme.
Lo vi sentado junto a mi cama, con la cabeza entre las manos, como si rezara o simplemente tratara de calmar la tormenta que parecía haberse apoderado de su vida. Cuando notó que lo observaba, levantó la cab