Ares Miller.
—¿Cuándo me hablarás sobre tus condiciones? —pregunté mientras noté que el cabello de Amelia se movía con fuerza, porque hoy había preparado una cena en la azotea del edificio, donde nadie sabía su existencia.
A excepción de todas las noches, había planificado esta cena al aire libre, y por muy extraño que pareciera, era el mismo de aquella primera vez que estuvimos juntos.
—Te lo diré mañana… así lo tengo planeado… —alcé mi ceja y miré su copa.
Amelia se notaba algo melancólica.