Amelia.
—Trate de descansar… el medicamento contrarrestará la droga… —mi ceño se frunció e intenté alzar mi cabeza, pero estaba muy mareada, así que pregunté.
—¿Droga? —veía de forma borrosa a la enfermera, cuando ella se apartó ante la entrada de alguien.
Sentía un fuerte tintineo en la cabeza, e intenté levantarla, pero es como si todo me diera vueltas.
—Yo estaré aquí… puede irse… —esa era la voz de Ares, y luego sentí sus dedos en mi rostro y la comisura de mis labios—. ¿Crees que estés ap