Amelia.
Ver cómo Edric se despedía de Maxi y le susurraba cosas, solo me aceleraba el corazón, pero una vez que se subió al auto, y nos envió un adiós con su mano, fue algo liberador para mí.
Además, ya había dejado un par de amenazas hacia mí, que solo me revolvieron el estómago, pero estar una semana sin él, quizás sería el alivio más grande que había experimentado.
—Extrañaré mucho a papá… —Máximo me hizo pasar un trago con amargura y luego se recostó a mí—. ¿Me llevarás tú al colegio?
Me a