Capítulo 44. ¡Atrápenla!
Damon y compañía, llegaron a la zona más densa del bosque, y allí él dejó caer a la al suelo.
―Dime, ¿Dónde están? ―preguntó el Alfa sacudiendo a Violeta con fuerza por el brazo ―. Más te vale que hables ahora porque si no lo haces en treinta segundos te partiré el brazo y así sucesivamente hasta dejar inservible cada parte de tu cuerpo ―gruñó con molestia.
―¡Lo toleraré! ―dijo la mujer desafiante―. Después de todo no podrás matarme porque soy la única que puede llevarte hasta donde está ella,