Capítulo 58. A defender la manada
—¡¿Qué?! —preguntó serio, confuso.
—Sí, eres el padre de mi hijo, tú fuiste el irresponsable —dijo ella burlándose.
—¡Espera! ¿Significa que tú y yo… estuvimos…? —hizo una pausa y unió sus manos— ¿Juntos?
—Dime algo, con tu pérdida de memoria ¿Olvidaste también como se hacen los bebés? —preguntó ella y él se quedó observándola con un poco de nerviosismo como si le resultara incómodo hablar del tema.
—¡Claro que no! Pero no recuerdo haber estado contigo. ¿Por qué si eres tan importante como para