Capítulo 62. Epílogo.
Cuando al día siguiente Arya salió con John de la habitación, sus padres y hermanos al verla, abrieron los ojos de la impresión y corrieron a abrazarla, aunque ya la habían sentido, pensaron que era el deseo de querer tenerla viva, que provocaba que sintieran así.
—¡Mi niña! ¡Estás viva! —gritó su madre feliz.
—¡Gracias, diosa Luna! —exclamó Damon, alzando sus manos al cielo.
Por unos momentos, se quedaron abrazados, llorando.
—Debí discutir con la diosa Luna para volver, ella quería mandarles