Luciano convocó la reunión a las ocho de la noche.
No como sugerencia. Como el tipo de información que se da por sentada: "En el despacho a las ocho." Cuatro palabras. Cero margen para negociar la hora.
El despacho de Luciano era el cuarto de mayor densidad por metro cuadrado de toda la hacienda. No por los objetos —había pocos— sino por la calidad del silencio que producía.
Paredes de piedra, una mesa de madera oscura con marcas de uso que claramente tenían décadas, dos sillas para visitas que