No fue miedo lo que me metió tres días en la sala sellada de mi padre.
El miedo lo reconozco: me pone en movimiento, me hace hablar más rápido de lo que pienso, me hace decidir con el cuerpo antes que con la cabeza. Cuando tengo miedo hago cosas. El miedo tiene textura y hace ruido.
Esto era otra cosa.
Demasiadas variables activas simultáneamente. La oferta rechazada pero presente. Las palabras de Sael sobre la extracción, sobre lo que soy para Crisanto, sobre la naturaleza específica de lo que