La segunda jornada de preparación empezó antes del desayuno.
Sael había encontrado el expediente completo del caso de Solana durante la noche — lo había dejado sobre la mesa del comedor junto a una nota que decía: "Mañana temprano." Sin firma, como si la letra no fuera suficientemente reconocible.
Lo era.
Estábamos en la biblioteca a las ocho, con el volumen en latín Voraz abierto sobre la mesa lateral y el expediente de Solana a un lado.
Sael traducía en voz alta, con la cadencia de alguien qu