Esa noche, cuando Asher llamó, no pude obligarme a contestar. No quería caer en el mismo patrón de antes, ignorarlo para conseguir lo que quería. Pero esta noche, simplemente... no pude.
Cuando desperté a la mañana siguiente, mi teléfono estaba lleno de llamadas perdidas y mensajes suyos. Finalmente le devolví la llamada, forzándome a sonar normal, a disfrutar del tiempo que aún nos quedaba. Porque, en el fondo, sabía la verdad. Esto no duraría. La próxima vez que lo viera, tendría que romperle