—Ariella, no puedes tener a este bebé.
—Sí, puedo —respondí tajantemente, sin vacilar ni un segundo.
—Escúchame...
—No. No quiero hablar contigo. No voy a hablar contigo —espeté—. ¿Qué quieres que haga? ¿Quieres que aborte?
—Ariella, la vida de tu padre y la mía están en juego. El linaje familiar está en juego. No puedes querer seriamente que todos muramos.
—Es una vida contra muchas, ¿es eso? —escupí—. Bueno, esta vida es mía. Y es mi hijo. Y voy a protegerlo. Si un aborto es lo que quiere