Podría haber sido la cosa más estúpida e impulsiva que jamás hubiera hecho, pero no quería usar un condón de la mesa de noche. Eso no ayudaría en nada a mi plan. Necesitaba quedar embarazada, y un preservativo lo impediría.
—¿Por qué quieres usar un condón? —logré cuestionar, todavía frotándome sobre él.
Él se veía tenso y su voz temblaba. Respondió—: No queremos que quedes embarazada. No puedes estarlo...
Siseó cuando seguí moviéndome y puso sus manos en mi cintura para detenerme. Le levanté