Ariella
Un momento después, la puerta se abrió de nuevo. El hombre de afuera, quien parecía ser el hombre al mando de todo el lugar, entró. Luca lo siguió al interior y, como era de esperarse... Luca aún se negaba a mirarme.
—Tengo que decir —comentó Luca mientras miraba hacia afuera, con el movimiento del lugar—, que es un despliegue bastante grande el que tienes aquí, Bastian.
—Lo sé —respondió Bastian con una pequeña sonrisa.
Caminó hacia el escritorio y tomó su asiento detrás de él. Luca