Asher
Venía de mi oficina, ya unos minutos retrasado, dirigiéndome a buscar a mi esposa antes de irnos al baile. No quería que llegáramos tarde... no esta noche.
Pero en el momento en que puse un pie en el vestíbulo, me detuve. Mi postura se enderezó al instante mientras levantaba la vista y seguía la trayectoria de las escaleras. Y entonces... apareció Ariella.
Tuve que controlar mi expresión, forzar el dominio en cada músculo de mi rostro para evitar que mis ojos se abrieran como los de un