Asher
Quería devorarla. Desarmarla pieza por pieza y aun así querer más cuando hubiera terminado.
—Cielo —murmuré contra sus labios, con la voz áspera mientras mi boca se movía sobre la suya de nuevo.
Mi lengua buscó la suya, despacio al principio, luego más profundo, saboreando, aprendiendo, reclamando cada centímetro como si no tuviera intención de detenerme.
—Sabes a gloria... —respiré, penas alejándome, con mi frente apoyada contra la suya—. Te juro que quiero llevarte arriba y hacerte c