Ariella
Eso fue todo. La tensión que quedaba en mí terminó de romperse, dando paso a algo mucho más profundo y definitivo. Esta vez, cuando me besó, no dudé. No me contuve. No pensé en el después, ni en el mañana, ni en nada de lo que nos esperaba fuera de esa habitación. Me dejé llevar por completo en los brazos de Asher.
Un estremecimiento me recorrió entera bajo su tacto, respondiendo al calor de su cuerpo. Me estrechó contra él; su peso me anclaba al mismo tiempo que devoraba mis labios. M