Ariella
Respondí rápidamente.
—Sí, estoy bien. ¿Por qué?
—Por nada. Solo te pusiste rara cuando te dije que Leon y yo iríamos a lugares diferentes —estudió mi rostro de cerca—. Sabes bien… —comenzó, y luego lo repitió, esta vez con más firmeza—, sabes bien que Leon es mi heredero. Y cuando regresemos, tendrá que saber sobre la famiglia. Tendrá que conocer su lugar en ella. Y, poco a poco, irá asumiendo ese lugar. Siempre lo has sabido.
—Sí —dije, tragando saliva.
—Entonces, ¿por qué tienes