Indescifrable, esa fue la definición del rostro de Casandra cuando Fabio la sacó al pasillo para explicarle que iba a volver. Ella asintió al final de cada frase, con la vista fija al piso blanco reluciente del hospital, colocando ambas manos sobre sus caderas y se balanceó lado a lado, como si de esa forma pudiese equilibrar lo que sentía por dentro.
Ambos tenían miedo por distintas razones.
Casandra temía que la premura por velar por «su amiga», como le repetía cada dos segundos respaldando s