94. El hombre más feliz del mundo
Fabio volteó hacia los hombres Herrera y ellos sonrieron. Después de un rato, ambos le dieron palmadas discretas en los hombros antes de alejarse mientras las personas iban desocupando el campo santo. Raúl lo miró con intensidad antes de marcharse junto a los padres de Susana, quienes se despidieron de él como si fuesen inocentes. Sin embargo, los dejó ir sin reclamos, porque después de noches sin dormir cayó en la conclusión de que así lo habría querido su amiga.
—Te espero en el auto.
—No, n