73. Tú y yo lo sabemos
El abrazo que recibió de Josh y el alivio que vio en su rostro le llenaron el alma. Era un amigo de verdad y él ya no sabía qué estaba haciendo con su vida. Josh se disculpó con él cuando estaban dentro de la humilde casa del hombre que le ayudó.
Este le explicó que llegaron varios autos el sábado por la madrugada en un enorme alboroto, pero no pudo darle detalles sobre los ocupantes de los mismos, aunque la mirada de temor de su esposa y la de uno de sus hijos le fue suficiente como para saber