66. Una profesional
Casandra le agradeció a Hunter, presionando su mano por un instante. Tomó otro trago de jugo de fresas y recorrió con la mirada la barba de tres días que llevaba, los labios sonrosados, la nariz recta y sus ojos que con frecuencia le parecían demasiado fríos cuando estaba de guardia, ahora lucían llenos de ternura y de preocupación.
—¿Mejor? —le preguntó, empujando el vaso una vez más a su boca.
—Sí.
Casandra asintió para reforzar su respuesta y se preguntó cómo de la noche