Alejandra Marie Costa
Mi padre al principio no dice nada solo se pasea en la habitación como un animal enjaulado hasta que finalmente se detiene sentándose en una silla enfocando su mirada en mi rostro para luego desplazarla sobre mi pequeño vientre aprieta su mandíbula con disgusto.
Como respuesta cubro mi estómago con mis brazos instintivamente acción que no pasa desapercibido por mi padre.
—Ya no importa que lo ocultes Alejandra, es lamentable como padre enterarse que tienes una zorra por hi