—Por favor, no olviden avisarme cuando estén por partir— expreso Keith con una alegría fingida, siendo el primero en levantarse de la mesa. Miro a todos, pero al posar su mirada en Elara, ella se sintió vulnerable, era casi la misma sensación que hubiera tenido si alguien la hubiera visto desnuda accidentalmente. Nadie hizo un comentario sobre él y cuando se fue, pero el padre de Duncan se aclaró la garganta para llamar la atención de Duncan.
—¿Podrías venir a mi oficina después del desayuno, D