Frente a él se encontraba una fuente donde se podía ver el reflejo de la luna y al mirarla fijamente, Eroth descubrió qué en el interior del agua había algo, un arma o al menos así solía suceder cuando un nuevo discípulo llegaba a la montaña. La luna siempre les otrogaba espadas y también armaduras, dependiendo de su personalidad y carácter, pero en esa ocasión lo que se materializo en el interior del agua no fue nada de eso, sino que al meter la mano en el agua saco un abanico.
—¿Qué significa