—Buenos días, Duncan, querido.— expreso Grace extendiendo la mano hacia Duncan, indicándole que se aproximara a ella.
Elara noto que Duncan la miro en su dirección un instante y luego comenzó a caminar hacia ella sin apartar la vista de su hermano. Duncan saludó primero a Grace, con un beso en la mejilla, y luego, a Elara con un beso en los labios, pero al hacerlo, noto la herida que tenía en los labios.
—¿Qué te paso?—expreso Duncan, después de sentir la extraña textura dura sobre sus labios