El cuerpo de Isabella había cambiado de forma silenciosa, casi desapercibido, como si incluso el embarazo hubiera entendido que su vida ya había conocido demasiado ruido. Cinco meses. No necesitaba contarlos en el calendario: los sentía en la forma en que se levantaba de la cama, en el leve peso nuevo que la acompañaba al caminar, en la mano que buscaba su vientre incluso cuando no era consciente de hacerlo.
Estaba de pie frente al espejo del dormitorio, vestida con una blusa amplia que ya no l