—Mi novio —arrastra las palabras—. El sexy strep…— se interrumpe con un hipo y arruga la nariz llevándose la mano a la boca haciendo otra vez arcadas.
—No irías a vomitar en mis zapatos —gruñe el hombre.
—Mi novio dijo que lo viera en su vestuario —balbucea Noe borracha.
—Acá no están los vestuarios —gruñe de nuevo el hombre mirándola con desconfianza—. Nadie puede estar aquí.
—¿Noé? —se escucha la voz masculina detrás del gorila y ambos se giran a ver.
—¡Mi amor! —chilla Noe abalanzándose haci