Por Leonardo
Trabajamos en el nuevo proyecto, sin hablar demasiado.
La cabeza me dolía horrores.
Cuando se lo dije, Denis me masajeó la sien.
Sus manos suaves y su perfume fueron amainando el dolor.
Sin dudas fue todo lo que tomé ayer.
-¿Por qué?
Le pregunto por qué se va a casar.
Realmente no creo que le devuelva la sortija.
-¿Por qué, qué?
-¿Por qué te vas a casar con ese tipo?
-No me voy a casar con él.
-Le aceptaste la sortija.
-¿Qué más podía hacer?¿Rechazarlo delante de todos?