Por Leonardo
Cuando entramos al solarium pretendieron pararnos dos guardias de seguridad, los ignoramos y seguimos adelante, somos dos prepotentes, lo sé.
Ahí estaban, tomando sol, tranquilamente.
Eran dos Diosas, muchos de los hombres las estaban observando.
Nos acercamos a paso rápido y seguro.
Nos dimos cuenta que al lado de Angy hay un tipo, que se inclina para hablarle.
Javier se apura, estaba indignado, yo en un momento giré la cabeza y veo caminar a Giorgio, con dos vasos de jugos,