Por Leonardo
Mi hermana quiso subirse al avión con nosotros y yo la mandé a volar, que se vaya con Javier, que también recorrió medio planeta, solo para traerla de regreso a sus brazos.
Antes de subir al avión, ella no dejaba de llorar.
Una azafata se había acercado, también estaban nerviosas, fueron retenidas por esos hombres, las apartaron en un sector del avión y no las dejaban mover.
Era una de las que nos coqueteaba el día anterior.
Cuando subimos al avión, mi mujer se tranquilizó un poco.