Willow
Esa noche tuve un sueño muy extraño. Un lobo estaba parado en mi techo, blanco puro y majestuoso, con ojos penetrantes que parecían ver a través de mi alma. Sin embargo, no era amenazante, me sonrió, irradiando una calidez que hizo que mis miedos se desvanecieran.
Por un momento, sentí una paz que no había conocido en años. Era como si una pesada carga, que había sido un obstáculo, hubiera sido sustituida por otra cosa, algo más tranquilo, algo que irradiaba una sensación de satisfacci