Asher
La primera luz del amanecer era suave y se colaba a través de las cortinas de la habitación de hotel de Willow. Todavía podía oír el ritmo constante de su respiración a mi lado, con el cuerpo envuelto en las sábanas mientras dormía profundamente. Quería quedarme, tumbarme a su lado para siempre, saborear esos momentos fugaces en los que el mundo parecía perfecto, en los que nada fuera de esa habitación importaba.
Pero la voz aguda de Axel rompió el hechizo.
«No podemos quedarnos, Ash. Te