El sábado me puse el vestido que me compro Fabricio, me recogí el pelo, me pinte con colores suaves y poniéndome los zapatos, cogiendo mi bolso salí de la habitación. Fabricio que está de pie enfrente mía, se quedó mirándome tan fijamente que me sonroje.
— Estas __ no tengo palabras para definir lo bella que estas — dijo
— Gracias, por el vestido, bueno la verdad por todo
La limusina entró en los jardines de una preciosa mansión parando en la misma entrada donde llamaba la atención los arcos