Con delicadeza comenzó a besarle el rostro, buscando borrar el rastro de su culpa, pero cuando estaba a punto de rozar su boca, Hillary giró el rostro.
—Perdón — Murmuró apenas, sin atreverse a sostenerle la mirada.
Milor sonrió con tristeza —No tienes por qué disculparte, amor. Te amo demasiado. Fui yo quien falló… debí alejarlas, cumplir mi promesa de no permitir que nadie más me tocara. El único que debe pedir perdón soy yo —
Ella apretó los labios, temblando un poco —Pero… me enojé — Susurró